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La (mini)Guía Rata para el cuidado de la carita – Parte 1: Tipos de piel

El primer paso para comenzar a cuidar tu carita es saber qué tipo de piel tienes.


Por Macarena Salinas

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La (mini)Guía Rata para el cuidado de la carita

¿Sabías que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano? Así como cuidas tu hígado o tu corazón, también deberías empezar a preocuparte de la barrera que protege tu sistema del mundo exterior.  

Empezar a cuidarse la piel puede ser abrumador, pero no tiene necesariamente que ser difícil. Con las temperaturas bajas se presenta una nueva oportunidad para que comiences a cuidarte y, como en Descuentos Rata andamos generosos y compartiremos contigo nuestra enciclopedia de skincare básico para que al fin dejes de lavarte la carita con el mismo jabón que te pasas por las presas.

Lo primero: ¿Cómo sé cuál es mi tipo de piel?

Para armarte una rutina de cuidado, lo primero que debes hacer es un diagnóstico rápido a tu piel. ¿La sientes tirante? ¿Te salen muchos granitos? ¿Se te pone roja con facilidad? Aquí te enseñamos cómo identificar qué tipo de piel tienes y qué es lo que necesitas para mantenerla sanita (recuerda: sanita ≠ perfecta)

Para empezar tu autodiagnóstico, lo ideal es que tengas la cara sin ningún producto encima (ojalá recién lavada) y estés frente a un espejo en un lugar donde haya buena luz. 

-Piel seca: Es aquella que no produce suficiente sebo para retener humedad. Se caracteriza por ser áspera, sentirse tirante, descamarse y verse opaca. Este tipo de piel es más propensa a líneas de expresión y arrugas.

-Piel grasa: Es aquella que produce cantidades excesivas de sebo, es decir, de grasa. Se caracteriza por ser brillosa e untuosa (en palabras simples, sentirse aceitosa). Los poros suelen ser más visibles y dilatados en este tipo de piel. Además, suele verse más gruesa de lo común. 

-Piel mixta: ¿Tu zona T (frente, nariz, mentón) suele sentirse grasa pero el resto de tu cara está seca? ¡Te sacaste el loto! Pues entonces tienes una combinación de tipos de piel.

¡Ojo! Que independiente de si tu piel es seca, grasa o mixta, puedes estar dentro de la categoría de piel sensible. ¿Cómo saber si lo estás? Si tu piel es delgada (puedes ver tus venitas, por ejemplo), se enrojece/irrita con facilidad y tienes tendencia a las reacciones alérgicas cuando usas ciertos productos, puede que sufras de sensibilidad. 

Ya sabiendo tu tipo de piel puedes comenzar a identificar las necesidades que quieres atacar, en nuestro próximo post te enseñamos cómo armar tu rutina.

Disclaimer: Cada piel es un mundo, por lo tanto, puede que lo que te funcione a ti no le funcione a otro y viceversa. En ningún caso los productos cosméticos reemplazan un tratamiento médico, así que ante cualquier duda o sospecha de algún problema específico en tu piel, consulta a un médico o dermatólogo.


Lee la parte 2 acá